Uno de mis libros favoritos es El mapa del cielo por Felix Palma. Toma a H. G. Wells y lo coloca en su propia historia La guerra de los mundos. Con varios enredos, viajes en el tiempo y el espacio, y personajes de su otro libro, El mapa del cielo cuenta un tipo de historia que es difícil replicar.

Juan Miguel Aguilera rompe el molde con “Todo lo que un hombre puede imaginar”. Toma a un Jules Verne encerrado en la soledad y la pérdida de la imaginación. Es viejo, está cansado, y ni quiere contemplar a los cielos ni salir de su habitación. Nuestro narrador, señor De Chardin, visita a Verne e intenta sacarlo de la oscuridad y los demonios del auto-aislamiento. Lo saca a viajar por el espacio y contemplar “todo lo que un hombre puede imaginar”, pues Verne mismo había dicho que “todo lo que un hombre puede imaginar, otro podrá realizarlo”.

Aguilera tiene una habilidad poco apreciada de no explicar ciertas cosas que escribe por el simple  hecho de que no se pueden explicar. “Todo lo que un hombre puede imaginar” se trata del Punto Omega, el punto en que termina el universo, pero ¿cómo se describe el fin del universo? ¿Cómo se describen las máquinas y la tecnología que se ha construido para recuperar, mantener, hasta crear y recrear todas las cosas que jamás han existido en el universo entero?
Es imposible y Aguilera lo reconoce, dejando mucho para la imaginación del lector.

Quedo con la siguiente pregunta: Sé que esta es una obra de ficción, pero si han logrado crear una Eternidad artificial, ¿dónde cabe la religión? ¿Existe Dios o algún ser supremo en un universo eterno que se ha construido a manos humanas?

¿Qué piensas tú? Si los humanos lograran una manera de vivir para siempre y mantener el universo en un estado estable para siempre, ¿habría lugar para un dios, y cuál sería?

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