“La Carretera” sigue adelante, siempre adelante. Sin cesar. Adelante siempre.

Un cuento por el escritor español Rodolfo Martínez, “La Carretera” nos cuenta de un prisionero que ha sido contratado como explorador de la carretera gigante que traza un círculo por Blueyuei. El protagonista maneja su nave por la carretera que se estrecha derecho para siempre.

No cuenta muchos acontecimientos este relato, pero se ofrece como ventana al interior del alma perturbada de un hombre asesino.

“La Carretera”, aunque le falta historia que contar, me hizo pensar en cómo reaccionaría yo al estar en una nave pequeñísima, manejando siempre, durmiendo con la ayuda de pastillas unos 20 minutos al día. No me gustaría para nada. Sin embargo, tal vez las personas que tienen problemas psicológicas (según nuestro parecer) serían mucho más capaces que nosotros para sobrevivr las condiciones del aislamento, estrés, fátiga, etc.

Me acuerdo de una película muy chistosa y tonta que en inglés se llama Rocket Man. Es el cuento de un tonto genio que es seleccionado para ir a marte en un nave espacial. Al partir de la tierra, los cosmonautas entran en un sueño criogénico, pero su cápsula falla y él tiene que pasar 8 meses solo. Tiene que vivir sin la comunicación de nadie, y por loco que sea el hombre, es el más capacitado para pasar 8 meses solo.

“La Carretera” ofrece el lado serio de este tipo de situación, mientras Rocket Man ofrece el chistoso. De seguro, prefiero el de Rocket Man, pero “La Carretera fue buena lectura, sí.

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